Reclamación de deudas

Hoy en día, cada vez es más común enfrentarse a situaciones en las que debemos estar preparados para la reclamación de deudas. Cuando acudimos a una empresa, comercio o despacho profesional para realizar una compra o contratar un servicio, asumimos la obligación fundamental de pagar el precio correspondiente.

En algunas ocasiones, el pago se efectúa al instante, pero en otras, el pago se aplaza o se acuerda que se realizará una vez entregado el producto o prestado el servicio.

Reclamar una deuda:

Cuando el pago se ha solicitado repetidamente al deudor y se han escuchado todas las excusas posibles sin que se realice el abono, es momento de actuar. El acreedor, sin necesidad de recurrir inmediatamente a los tribunales, tiene diversas opciones para gestionar la cobranza de la deuda.

Requerimiento extrajudicial para reclamar una deuda: 

La primera medida para reclamar una deuda es enviar un requerimiento de pago. Esta acción consiste en enviar una carta al deudor solicitando el pago de la deuda dentro de un plazo específico, advirtiéndole que, en caso de no hacerlo, se recurrirá a los tribunales.

El requerimiento puede enviarse a través de distintos medios (como carta, correo electrónico, SMS, etc.), aunque lo más recomendable es utilizar métodos que aseguren la prueba de la fecha de envío, la recepción por parte del destinatario y el contenido del mensaje. Los métodos más comunes son el burofax (que se puede enviar desde cualquier oficina de correos a un coste relativamente bajo) y el requerimiento notarial (que se realiza en una notaría, pero con un coste mayor).

Si el deudor paga tras recibir el requerimiento, el asunto se resuelve. En algunos casos, el deudor puede proponer un acuerdo, como reconocer la deuda, establecer un plan de pagos o aceptar una quita (reducción de la deuda). En estos casos, es clave documentar el acuerdo para poder recurrir a los tribunales en caso de incumplimiento, asegurando una mayor probabilidad de éxito.

Plazos:

Existen plazos determinados por la ley, que limitan el tiempo en el que se puede reclamar una deuda. Este principio se conoce como «prescripción», y establece que el paso del tiempo extingue las obligaciones legales según lo que marque la legislación vigente.

La duración de estos plazos varía según el tipo de deuda. Algunos de los plazos más relevantes y comúnmente aplicados son los siguientes:

  • Las deudas personales suelen prescribir a los 5 años (como, por ejemplo, la acción para exigir el pago de una compraventa).
  • Las acciones para exigir el pago de rentas por alquiler también prescriben a los 5 años.
  • Las acciones para reclamar honorarios profesionales prescriben en 3 años, al igual que las acciones para exigir el pago de servicios prestados por establecimientos como hoteles y restaurantes.
  • La acción para reclamar deudas que estén documentadas en letras de cambio, cheques o pagarés prescribe a los 3 años, si la reclamación se realiza contra el firmante.

Es fundamental destacar que los plazos de prescripción para reclamar una deuda pueden ser interrumpidos, lo que significa que el conteo de los mismos se reinicia. Para interrumpir el plazo, es posible realizar una reclamación extrajudicial al deudor, o presentar una solicitud de conciliación o demanda judicial ante el juzgado, lo cual reactiva el proceso.

Tipos de procesos judiciales que existen:

Cuando no es posible resolver la deuda de manera extrajudicial, la única opción restante es recurrir a los tribunales. El sistema legal ofrece al acreedor varias alternativas para la reclamación judicial de las deudas impagas. Cada una de estas alternativas garantiza un proceso legal adecuado, aunque tienen ventajas y desventajas propias.

Los procedimientos judiciales se agrupan en dos categorías principales: generales y especiales. En los procedimientos generales se encuentran la conciliación judicial y los juicios declarativos. Estos incluyen el juicio ordinario (para reclamaciones superiores a 6,000 euros) y el juicio verbal (para reclamaciones inferiores a esa cantidad).

En los procedimientos especiales, se destacan: el juicio cambiario, que se utiliza para reclamar deudas representadas por letras de cambio, cheques o pagarés; el procedimiento de ejecución de títulos no judiciales, que se aplica a deudas documentadas en escrituras públicas o pólizas firmadas ante notario; el procedimiento de ejecución hipotecaria, utilizado para deudas garantizadas por una prenda o hipoteca; y el procedimiento monitorio, conocido como el procedimiento más eficaz para la reclamación de deudas, ya que permite exigir cualquier tipo de deuda monetaria, sin importar la cantidad, a través de un proceso rápido y sencillo.

Demanda de proceso monitorio:

El proceso monitorio está diseñado para facilitar la reclamación de deudas de manera ágil y sencilla. Para presentar este tipo de demandas, no se requieren formalidades estrictas. Basta con que la demanda contenga la identificación de las partes implicadas, el monto de la deuda y los documentos que la avalen. No es necesario que un abogado intervenga para realizar la presentación. Una vez presentada la demanda, el juzgado notificará al deudor sobre la reclamación del acreedor y le dará un plazo de 20 días para abonar la cantidad reclamada. Si el deudor no está de acuerdo, deberá presentar un escrito de oposición en el que justifique su negativa a pagar.

Deuda se puede reclamar por este proceso: 

Este procedimiento permite reclamar todo tipo de deuda, siempre que esté correctamente documentada. Se aceptan documentos firmados por el deudor o cualquier otro tipo de prueba que, aunque haya sido generado por el acreedor de manera unilateral, sea comúnmente utilizado en las transacciones comerciales para respaldar las deudas, como facturas, albaranes, partes de trabajo, certificaciones, telegramas, faxes o cualquier otro documento relevante.

Esta flexibilidad en los documentos admitidos se justifica porque facilita la reclamación de deudas en situaciones diversas, asegurando que, incluso cuando la deuda no esté formalmente contratada, existan suficientes pruebas documentales que permitan su validación en el proceso judicial. De esta forma, el proceso monitorio resulta accesible para una amplia variedad de situaciones comerciales.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Contacte con nosotros hoy mismo y descubra cómo podemos ayudarle a resolver sus asuntos legales con confianza y profesionalidad.

© 2025 Todos los derechos reservados  | Aviso Legal | Privacidad Cookies  |  Producido por Evoluziona

Ir al contenido